Piso compartido
Compartir los gastos del piso sin dedicarle las tardes
El alquiler se divide solo. Lo demás, no: la compra que adelantó uno, internet a nombre de otro, el fontanero de urgencia, los tres paquetes de café. A los dos meses nadie sabe ya cómo está, y nadie se atreve a preguntar.
Lo que de verdad falla en un piso compartido
Casi nunca es el importe, es tener que reclamarlo. Recordarle a alguien con quien compartes el baño que te debe dieciocho euros cuesta más que los dieciocho euros, así que lo dejas pasar. Una vez, dos veces, y un compañero acaba financiando discretamente a los demás.
La hoja de cálculo dura tres semanas. Alguien tiene que actualizarla, los demás abrirla, y ninguna fórmula puede romperse. El fin de semana que se va quien la creó, deja de anotarse nada, y hay que reconstruir un mes de tickets de memoria.
Los gastos no siempre son de todos, y ahí se complica. El alquiler se reparte entre cuatro, pero la habitación del fondo es más pequeña. La compra se reparte entre tres, porque el cuarto come fuera. Un reparto igual en todo es un reparto falso en casi todo.
Cómo se hace en Kotisso
Kotisso es una contabilidad de grupo: cada uno anota lo que adelanta, la aplicación lleva los saldos y nadie tiene que hacer de policía. No mueve dinero y no pide ninguna cuenta bancaria.
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1
Cread el grupo e invitad a los compañeros
Un grupo «Piso», un enlace o un código de seis caracteres enviado por el chat de siempre. Cada uno se registra en treinta segundos. No hay nada que instalar: la aplicación se abre en el navegador y se coloca en la pantalla de inicio del móvil si queréis.
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2
Anotad los gastos en el momento
De pie en la cola del supermercado, en diez segundos: un importe, una categoría, quién ha pagado. Se puede adjuntar la foto del ticket. Es el único gesto que hay que coger, y es el que lo decide todo: un gasto anotado esa misma noche es un gasto que nadie discutirá.
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3
Repartid como es la vida real
Cuatro formas de repartir, elegidas gasto a gasto: a partes iguales, por partes (dos partes para la habitación grande, una para la pequeña), por porcentaje o por importes exactos. El alquiler se configura una vez y vuelve solo cada mes, sin que nadie piense en ello.
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4
Saldad en dos transferencias, no en doce
En cualquier momento cada uno ve lo que debe o lo que le deben, y Kotisso propone el camino más corto para dejar a todos a cero: como mucho una transferencia menos que compañeros hay. Os pagáis entre vosotros como queráis, y lo anotáis.
Lo que cubre la versión gratuita
Todo lo que toca las cuentas es gratis, y seguirá siéndolo. Un piso compartido no necesita nada más:
- gastos, compañeros y reembolsos sin límite;
- los cuatro modos de reparto, incluidas las partes desiguales y los importes exactos;
- los gastos que vuelven cada semana o cada mes (alquiler, internet, seguro);
- la foto de los justificantes, y la exportación de las cuentas en hoja de cálculo y en PDF;
- los saldos en directo para cada uno, y el plan de reembolso más corto.
El premium solo añade comodidad: más de dos grupos abiertos a la vez, el historial más allá de doce meses, las estadísticas y la foto de perfil. Las cifras son las mismas para todos. Ver las tarifas.
Preguntas frecuentes
¿Hay que vincular una cuenta bancaria?
No, y no está previsto. Kotisso lleva las cuentas, no toca el dinero: os reembolsáis entre vosotros por transferencia, en efectivo o con una aplicación de pago, igual que ya hacíais.
¿Qué pasa cuando un compañero se va?
Sale del grupo cuando su saldo está a cero, y no antes: de lo contrario desaparecería dinero de las cuentas de los demás. Los gastos que adelantó siguen en el historial del grupo, que sigue siendo legible.
¿Y si nos olvidamos de anotar durante dos semanas?
No se pierde nada: un gasto se puede introducir con su fecha, aunque sea después. Para eso sirve también la foto del ticket, que permite ponerse al día sin fiarse de la memoria.
Abrid el grupo esta noche
Tres minutos para crearlo e invitar a los demás. El primer gasto anotado es el que le saldrá más barato a alguien.
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